El PIB de Brasil y México por varios años representa el 60% de la economía de América Latina, pero los dos gigantes aún no aprovechan su potencial para un acercamiento comercial – México y Brasil tienen pendiente crear una relación bilateral exitosa.

 

 

“En pleno siglo XXI las dos grandes potencias latinoamericanas todavía no tienen un esquema de libre comercio, pero ahora sí ven la necesidad de acercarse”, indica Ignacio Bartesaghi, director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Universidad Católica del Uruguay, uno de los mayores especialistas en comercio internacional del subcontinente, y agrega: “Además, una convergencia entre la Alianza del Pacífico, en la que México está integrado, junto a Colombia, Perú y Chile, y Mercosur, que encabeza Brasil y del que también forman parte Argentina, Uruguay y Paraguay, solo es posible si ambos países cierran un acuerdo comercial profundo”.

 

Los dos países son los más industrializados de la región, pero durante el siglo pasado hasta los días de hoy, se mantienen en distancia: un porcentaje muy bajo, de 2%, de las exportaciones de Brasil están destinadas a México, y aún menos las ventas de México a Brasil, sumando en total un 1%. Según expertos, históricamente el aislamiento entre las dos economías principales de la región tiene origen en su percepción como competidores y no como socios.

 

Aunque todavía insuficiente, la relación comercial entre Brasil y México está experimentando un fuerte crecimiento los últimos años, lo que se relaciona con la firma de Acuerdo de Complementación Económica en el 2002, lo que redujo los aranceles entre los dos países para más de 800 productos, marcando el camino a seguir. En los días de hoy, con el tema de renegociación del TLC, en la que aparece la probabilidad de ruptura con el vecino del norte, México está urgido de una independencia comercial. Al mismo tiempo con los cambios políticos el año pasado en Brasil, el nuevo Gobierno de Michel Temer ve como prioritario el desarrollo de una política comercial más abierta y esfuerzo para desbloquear acuerdos con negociaciones por años sin resultados efectivos. Aunque no en el primer plano, México también está en los planes.

 

En palabras de Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal): “Brasil es el quinto exportador mundial de alimentos y, en caso de ruptura del tratado, sería una gran oportunidad para ambos países”.

“No es que México quiera sustituir todo lo que importa de EE UU, pero al menos sí envía la señal de que quiere diversificar su matriz comercial”, agrega Bartesaghi, mencionando además los crecientes contactos de México con la Unión Europea, Corea del Sur y Argentina, ampliando los nuevos mercados.

 

Los investigadores destacan, sin embargo, que cualquier acercamiento entre las dos naciones es un proyecto a largo plazo.

 

Preparado por: Ivana Milojevic, Englobally Chile

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